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Cuando la cura existe, pero es inaccesible: «Sabemos que no es barato, pero tampoco va a quebrar el sistema».
No hay acuerdo para la nueva terapia génica que podría tratar la enfermedad de células falciformes y la beta talasemia.
La enfermedad de células falciformes (ECF) y la talasemia son trastornos sanguíneos hereditarios que afectan a la hemoglobina. Causan anemia, fatiga y problemas de flujo sanguíneo, difiriendo en el defecto: la talasemia reduce la producción de cadenas de globina, mientras que la falciforme causa hemoglobina anormal, dando forma de hoz a los glóbulos rojos. «Son más rígidos y provocan obstrucciones a su paso por los pequeños vasos, produciendo lo que se conoce como crisis vasooclusivas, mientras que en la talasemia, lo que se produce es hemólisis crónica y anemia, que a día de hoy solemos clasificar entre si necesita transfusiones o no», puntualiza Mariola Abío Calvete, secretaria del Grupo Español de Eritropatología de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).